Vistas de página en total

martes, 8 de enero de 2019

Creo que el corazón se nos ha unido

Al fin encontré el lugar. No así mismo como está, necesita toques y retoques de amor y de los otros, y no puedo enfocarme en apariencias, no. claro que no, nada es fácil y esto me estaba preocupando para ocuparme ya (y en eso estoy, entusiastamente llena de pega). Es raro después de tantos años sin “responsabilidad” volver a tenerlas. Cambios, y números. Y hoy es el séptimo día de un mes 3, de un año 19 que me fascinó desde sus inicios y hasta su consigna. “No más, y fuera contra quien fuera”. Fue concluyente, a alta voz dentro de mi y estoy asombrada de cómo todo comienza de 000-001. Me maravillo porque fue tan rotundo, como esperando llegar, asaltante y por sorpresa. Había estado tan triste, cuestionando mis acciones, echando tierra encima, castigándome como suelo hacerlo cuando nuevamente me la gana el hastío, mis palabras secas como cuchillos siempre fríos… hubo días en que una agobiante desesperación lograba escaparse por mis dedos, no odio ese tipo de recuerdos, era yo teniendo mucho miedo. Es extraño darse cuenta de que ya quedaron atrás aquellos días y que de alguna manera todo lo que había ya no está más, se fue y me dejó frente a todo sin sentir nada. y qué se puede recoger la experiencia, me digo un poco divertida a mí misma extrañada de esta calma que cada vez me inunda más. Pero a veces vuelve el miedo como una paranoia pululante por delante y por detrás de mí, me rodea pero no me alcanza, está ahí, pero no entra en mí. Creo que el corazón se nos ha hundido al fin, se ve un poco triste y esa cara de desilusión definitiva dejó una línea en su entrecejo, aún así esta rojo y lleno de vida, solo necesita descansar. Estas son algunas letras apretadas que no logré abrir del todo, pero es sencillo comprender que al otro lado del miedo, se encuentra todo lo que deseas.